Durante mucho tiempo se ha repetido que el picudo rojo no atacaba a las Washingtonia, o que en ellas no conseguía desarrollarse con éxito. Pero la observación en campo nos obliga a ser más prudentes: Washingtonia no es inmune. En este artículo mostramos un caso documentado en vídeo y repasamos qué dicen las fuentes oficiales y técnicas sobre esta posibilidad.
Durante años, muchos profesionales y aficionados a las palmeras han repetido una idea bastante extendida: que el picudo rojo afectaba sobre todo a Phoenix canariensis y Phoenix dactylifera, mientras que las Washingtonia quedaban prácticamente fuera del problema. Esa percepción no nació de la nada. Algunas observaciones técnicas apuntaban a que Washingtonia, especialmente Washingtonia robusta, podía presentar una mayor resistencia frente al desarrollo del insecto.
Sin embargo, la realidad en campo obliga a matizar esa afirmación. El picudo rojo, Rhynchophorus ferrugineus, es una de las plagas más graves para las palmeras en España. Su daño se produce desde el interior de la planta, donde las larvas excavan galerías y destruyen tejidos antes de que los síntomas externos sean evidentes. Por eso, cuando una palmera empieza a mostrar signos claros de deterioro, el ataque puede llevar semanas o meses avanzando sin ser detectado.
La mayoría de los casos conocidos se han asociado a palmeras del género Phoenix. No obstante, Washingtonia spp. aparece incluida en fuentes oficiales como especie sensible u hospedante regulado frente al picudo rojo. La Junta de Andalucía, por ejemplo, incluye “Washingtonia spp.” dentro de las especies sensibles según la normativa. También la documentación de sanidad vegetal de la Generalitat de Catalunya recoge Washingtonia spp. entre los hospedantes contemplados en la legislación europea.
Esto no significa necesariamente que Washingtonia sea tan vulnerable como Phoenix canariensis. De hecho, algunos trabajos técnicos realizados en España observaron que Washingtonia robusta podía dificultar el avance de las larvas mediante la secreción de sustancias gomosas capaces de cerrar galerías o expulsar al insecto. Esa resistencia pudo contribuir a la idea de que el picudo rojo no era un problema real en este género.
Pero “menos frecuente” no significa “imposible”.
El siguiente vídeo muestra un caso que obliga a mirar el problema con más atención: una Washingtonia con signos compatibles con ataque de picudo rojo. Este tipo de observaciones son importantes porque ayudan a corregir creencias demasiado absolutas. En sanidad vegetal, las plagas no siempre se comportan de forma idéntica en todos los contextos. La especie de palmera, el estado sanitario, las heridas de poda, la humedad, el clima, la presión de plaga en la zona y la presencia de otros ejemplares afectados pueden influir en que un ataque prospere o no.
En Washingtonia, además, el daño puede pasar más desapercibido. No siempre veremos desde el principio el clásico colapso de la corona que se asocia a Phoenix. En algunos casos pueden aparecer síntomas en el tronco, zonas con fibra descompuesta, galerías, exudados, mal olor, restos de serrín vegetal, debilidad en la parte alta o pérdida progresiva de vigor. También puede haber actividad interna antes de que el aspecto exterior sea alarmante.
Por eso conviene evitar dos errores opuestos. El primero es pensar que cualquier Washingtonia afectada visualmente tiene picudo rojo; hay otras causas de deterioro, como hongos, pudriciones, estrés hídrico, daños mecánicos o problemas radiculares. El segundo error es descartar el picudo simplemente porque se trata de una Washingtonia.
La postura más prudente es esta: Washingtonia puede ser menos susceptible que Phoenix, pero no debe considerarse inmune. Si aparecen síntomas compatibles en una zona donde el picudo rojo está presente, la posibilidad debe investigarse.
Este cambio de enfoque tiene consecuencias prácticas. La vigilancia no debería limitarse solo a Phoenix. Las podas mal realizadas, las heridas abiertas y los restos vegetales sin gestionar pueden favorecer la atracción del insecto. Además, cuando se detecta un ejemplar sospechoso, es importante actuar con criterio técnico: inspección, diagnóstico, posible tratamiento y correcta gestión de los restos si hay tala o saneamiento.
El objetivo de este artículo no es generar alarma, sino actualizar una idea que se había simplificado demasiado. El picudo rojo sigue teniendo preferencia por determinadas palmeras, pero la experiencia en campo demuestra que Washingtonia no debe quedar fuera del radar.
Lo que antes se creía improbable, puede ocurrir. Y cuando ocurre, documentarlo ayuda a que propietarios, jardineros, técnicos y administraciones estén mejor preparados.
Washingtonia no es la palmera favorita del picudo rojo, pero tampoco puede considerarse una palmera libre de riesgo.
Lo que antes se creía improbable, puede ocurrir. Y cuando ocurre, documentarlo ayuda a que propietarios, jardineros, técnicos y administraciones estén mejor preparados.
Enlaces de interés
Junta de Andalucía — Preguntas frecuentes sobre el picudo rojo de las palmeras
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/agriculturapescaaguaydesarrollorural/areas/agricultura/sanidad-vegetal/paginas/organismos-nocivos-picudo-rojo-faqs.html
Generalitat de Catalunya — Ficha de sanidad vegetal sobre Rhynchophorus ferrugineus
https://agricultura.gencat.cat/web/.content/ag_agricultura/ag02_sanitat_vegetal/ag02_12_titulars_explotacions/fitxes_marm/fitxers_estatics/rhynchophorus_ferrugineus.pdf
Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación — Boletín de Sanidad Vegetal Plagas: rango de hospedantes de Rhynchophorus ferrugineus
https://www.mapa.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/revistas/pdf_plagas/BSVP-26-01-073-078.pdf



